Yo al igual que muchos, aprendí a tocar la guitarra con la esperanza de ligar tocando una rola, creo que no hay nada más falso que eso. Con el tiempo tocar la guitarra se convierte en una práctica que sirve para desestresarse, para estresarse, para mitigar la tristeza, celebrar la alegría, para socializar, para presumir, en fin para un millón de cosas, lo padre es que cualquiera de estas razones, al tocar un instrumento pones el corazón en la mano y se lo enseñas a todo el mundo.
Por desgracia pocos pueden verlo o apreciarlo, pero dos o tres acordes pueden decir más de una persona que cualquier primer impresión. Las guitarras después se convierten en una obsesión sonora, el sonido de la Gibson, la fender, la Jackson la hecha en EU, en Japón, las pastillas, las cuerdas. Y de repente te ves con las ganas de comprar una guitarra de 1500 dólares.
Lo cierto es que no conozco a nadie que no haya querido o quiera aprender a tocar un instrumento musical, ¿será que todos en algún rincón de nuestro ser solo queremos cantar? Tal vez todos seamos rockstars de closet, algunos amamos la música, la amamos tanto que no nos atrevemos a insultarla con nuestro poco talento.






3 han escrito aquí:
Me declaro rockstar de closet. Buen post.
a mi no me importaría insultarla con mi poco talento, a mi lo que me urge es tocar, ya!, es como si mi corazón lleno de colesteron, necesitara un marcapasos antes de el último infarto.
Definitivamente yo también. Aunque creo que no amo la música bastante como para no salir con mis ridiculeces cada vez que bebo y tomo una guitarra.
Publicar un comentario